martes, 27 de abril de 2010

Round Final

Las marcas de 140 combates en un rostro maltratado por el paso del tiempo, el contacto de la piel de porcino cuando ésta impactaba partes de la faz, así como rastro de aquellas noches de placer con un agua ardiente, féminas y dinero para aventar, así llega el ex campeón mundial Rubén “El Puas” Olivares, hoy sin el glamour que alguna vez lo caracterizó si no simplemente como un mortal más.

La prominencia del abdomen deja mucho que pensar y recordar de aquel escueto, ágil, y poderoso púgil que las tierras aztecas vieron nacer, su cofre de perlas es adornado por un par de coronillas doradas, que al sonreír relucen como dos estrellas, pero no oculta que le hacen falta algunas piezas dentales, esto por supuesto después de varios años dedicándose al deporte de las bofetadas.

Su camisa con estilo tropical, acompañado de una chamarra en piel café, y unas botas en tonalidades blancas, hacen pensar que es un trompetista de cualquier grupo guapachoso, “El Púas” se adentra en la cabina de radio donde se prepara para el cuestionario al que será sometido, poco a poco lo envuelven para hacer más amena la plática y el boxeador se sienta más cómodo.

Después de una charla intensa de 25 minutos Olivares pretende salir pero la televisión lo aguarda como en sus épocas doradas, aquellas cuando en la Coliseo era amo y señor del mundo, con una sonrisa franca esa con la que ganó verdaderos amigos recibe halagos de personas que se encuentran a su alrededor, humilde, así como siempre lo ha sido explica e intenta bailar un poco, cómo lo hacia sobre el ring dando cátedra de la zurda que alguna vez fue letal pero hoy sólo queda en recuerdos.

Su dedo anular de la chueca es adornado por una argolla de oro, la cual ganó al entrar al salón de la fama, orgulloso, lo porta sabe que pocos son los elegidos de tener ese anillo. Una pregunta lo pone a recordar pasajes de su vida, “amigos” que fueron seducidos al calor del dinero del campeón y después de avivar el fuego de la plata con alcohol derramado en las reuniones, este calor intenso se apagó por lágrimas, sudor de Rubén que sin remedio tuvo que acostumbrarse de nueva cuenta a ser un simple ser humano.

Recapitula pleitos en las arenas mexicanas, donde narra la forma en que se subía al cuadrilátero, sus ojos se llenan de esa luz ilusionándose como sin ese momento fuera aclamado por el público, así las palabras comienzan a fluir hacia los oídos de aquellas personas que atentas intentan representar en sus memorias las peleas, terminando el relato vuelve la felicidad, en menor grado, pero ahí latente permanece, esperando que de nueva cuenta salgan a relucir como pavo reales los logros hechos por él, por sus puños.

Se despide esperando que nuevamente lo inviten, un leyenda viviente lo nombran, el sabe que lo es, pero sólo ríe sin mayor efusividad las huellas que deja a su paso son inolvidables, de que alguna vez representó a México en lo más alto y hoy intenta salir del olvido del público, para después seguir dándose una vida digna del ex campeón. Su camioneta arranca, entre la resolana, esmog, ruido, desaparece como todo en la vida, pero “El Púas “ no se niega a volver, lo que si nunca regresará es aquella fortuna que alguna vez cosechó.

martes, 6 de abril de 2010

Un dia en el Congreso

Camionetas relucientes casi como el sol que pega a plomo, desde la más humilde, una Suburban, hasta una Pick- Up Lincon espectacular que ya envidiaría cualquier narco sinaloense, así se adorna la avenida Emiliano Zapata por ahí de las 11am de cada día de sesión es como se abre los días de discusión en la Cámara de Diputados.

Para no desentonar con los coches, 3 boleros ponen a punto los zapatos de cada señor diputado, ya saben dicen que el calzado refleja la personalidad de cada quien y desde ese sector del cuerpo quieren empezar a demostrar que su trabajo es transparente, sobre todo limpio, como aquel traje Oscar de la renta a rayas, o el Hugo Boss en un gris oxford que hace resaltar la camisa y corbata que igualmente son de diseñador.

Manos aquí, por allá se inflaman de tanto saludar y para no desvariar en la diplomacia el “abrazo de judas,” después de palmearse las contenedoras de dedos entre colegas se llena el pleno para que comience la sesión con una tribuna tomada por una manta que dice “PEMEX no se vende se defiende” con este marco se da el inicio.

Al mismo tiempo el corral afilan cámaras, plumas y una que hoja ya que aquí es donde se encuentra la prensa, están pendientes de salir al asecho de la presa en el famoso “chacalódromo”, antes de de lo planeado una voz cavernosa se escucha ente los presentes “Rojas va a salir”, como una verdadera estampida, de esas que sólo se ven en Nacional Geographyc, cada periodista sale corriendo empujando, pisoteando, recordatorios hacia la mamá en fin lo que sea necesario para estar en primer plano.

Ya en el lugar citado en una gran escenografía donde hace su aparición el diputado priista, con una sonrisa, claro hay que demostrar seguridad, comienzan de nuevo los portadores de información a gritonear preguntas hasta que una moderadora da la palabra a uno que cuestiona sobre petróleos, después de que el representante del partido tricolor respondiera, el mismo procedimiento de preguntar se repite en otras dos ocasiones hasta que la srita que otorga la voz corta de tajo la entrevista con la frase “el diputado se tiene que ir muchas gracias”, así finaliza la entrevista de banqueta.

Regresando al interior de la cámara, se ven bolitas de personas platicando como si fuera receso de cualquier escuela donde salen a recrearse, mientras la voz que embarga al recinto dice, “quien esté a favor manifiéstense”, mientras los diputados sin saber por que votan levantan la mano en señal de estar a favor, pero no es que acepten, si no de no querer ser interrumpidos por frivolidades y que los dejen en paz en su charla.

Después de una infinidad de saludos a todos los visitantes por parte del presidente del recinto como si fuera estación de radio, es hora de tomar la salida poco a poco, un día diferente a lo cotidiano , pero los informadores de este lugar igual se recrean, esto fundamentado en el encuentro de futbol que sostendrán ante los panistas que llevan como ariete a Cesar Nava pero el otro equipo no se queda atrás con el goleador Divani que intenta sacar la casta y doblar a los blanquiazules.

Ya tomando la zona de evacuación y siguiendo con los eventos deportivos se encuentran las macotas de los panamericanos en Guadalajara que enmarcan el patio de la cámara, así es un día en San Lázaro, entre trajes finos, bolsas caras, mocasines italianos y una que otra discusión importante las leyes de nuestro país se discuten.