Una de las obligaciones casi por naturaleza de los seres humanos es el estudiar, primero la guardería para pasar a preescolar, siguiendo la primaria, y para muchos la terrible o maravillosa secundaria, cabe mencionar que aquí se firma casi por completo el resto de la vida por todo lo que conlleva tener tantos derechos sin mucha responsabilidad.
Tarde de miércoles en la secundaria 207 del turno vespertino los pasillos, y los patios totalmente vacios mientras la primera aula se encuentra llena de cerca de 25 alumnos quienes intentan tomar clase entre el bullicio de muchos otros que se dedican a jalarle el cabello a la compañera o recetar dos o tres recuerdos familiares al compañero de lado mientras el maestro hace malavares para ocupar el 100% de la atención.
Se escucha en el segundo piso I am.., sí efectivamente miss Lina hace una clase que al parecer es más entretenida que la de cívica que se observa al fondo a todos callados pero no por atentos si no mas bien por el aburrimiento que cala en lo más profundo de las entrañas cual calambre en la pierna, de esos que te ponen quieto.
Derrepente sale una chica de la aula de la miss Lina directamente a una campana con ya varias pasadas de pintura, la cual hace un sonido estruendoso que se llega a escuchar a la lejana distancia de 10 o 15 cm a la redonda ,pero un agudo oido afinado por las ansias de salir al recreo los estudiantes salen como manada de safari con un balón en mano los hombres y las muejeres salen en respectivos grupos.
El estadio se llena "Monumental 207" se ocupa rápidamente de pitufos verdes que lo abarrotan ante unas desmalladas y viejas porterías pero en esos 20 minutos de partido se convierten en las mejores metas que hay al tamaño de las residentes en el Azteca y claro los jugadores de clase mundial donde se encuentra el "stuart", haciendo dupla con el "chimpa", Ramón, Pedro, entre otros más. Cuando en un despeje el esférico abandona la cancha para salir cual homerun en Yankee Staidium y dar hasta la acera de enfrente, como caníbales tras mamut corren hacia la puerta trepandose para gritar el famoso "bola, bola", un buen samaritano que se connvierte en el recojebalones lanza la pelota regresándola por encima de la barda para que siguiera con el reñido encuentro.
En otro ritual es la cooperativa, la cual abrió tarde por culpa de una junta pero en cuanto observan a "Mike" quien es el vendedor, la chicas corren a formarse para ser las primeras en ser atendidas pidiendo dos boings de uva y uno más de manzana, comienzan los empujones dos o tres leperadas para intentar meterse a la fila, vuelve a sonar la campana para después de un reñido juego el cual culminó en empate y beber el jugoso nectar de Pascual regresan a tomar las últimas dos clases.
Asi es un día de secundaria, con enamorados escondidos tras escaleras, chicas que se secretean para compartir y acordar quien es el más guapo, los mucahchos planeando el siguiente juego así lentamente se vaciaron de nuevo los patios y se terminó otra tarde más.
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